Altea
Altea se siente como un secreto que preferirías guardar para ti. Este pueblo, anidado en la Costa Blanca, te seduce con su laberinto de calles empedradas y casas encaladas que brillan bajo el sol español. La iglesia de Altea, con sus cúpulas azules llamativas que se elevan orgullosamente en el cielo, ofrece una vista pintoresca que no encontrarás en ningún otro lugar.
Aquí rebosa la creatividad; las numerosas galerías de arte y los mercadillos artesanales son testigos de la vibrante comunidad de artistas. El paseo marítimo bordeado de palmeras y las playas de guijarros ofrecen el telón de fondo perfecto para quienes quieren escapar de la rutina diaria. Altea merece más que una visita para cualquiera que busque un lugar sereno lleno de inspiración y un trozo auténtico de España.