¿Qué significa ser residente fiscal en España?
Un residente fiscal en España es alguien que está obligado a tributar por su renta mundial en España. Esto significa que todos sus ingresos, independientemente de su origen, tributan en España.
Usted puede convertirse en residente fiscal si cumple cualquiera de las siguientes condiciones:
- Permanece al menos 183 días al año en España.
- Tiene intereses económicos en España, como un negocio o empleo.
- Su familia (pareja y/o hijos) vive en España, lo cual se considera un indicio de que su residencia fiscal está allí.
Si cumple cualquiera de estos criterios, se le considera residente fiscal en España y debe declarar sus impuestos ante la Agencia Tributaria española.
Beneficios de ser residente fiscal en España
Aunque España no tiene los tipos impositivos más bajos de la UE, su sistema fiscal ofrece algunas ventajas atractivas en comparación con los Países Bajos:
- Sin impuesto sobre el patrimonio en su residencia habitual: En muchas regiones, su vivienda principal está exenta del impuesto sobre el patrimonio.
- Impuesto de sociedades más bajo: Las empresas españolas pagan solo un 25% de impuesto de sociedades si facturan menos de 8 millones de euros.
- Sin contribuciones obligatorias para ciertos impuestos: No existen impuestos sobre la formación corporativa ni cargos anuales de suma fija obligatorios.
- Menores cotizaciones a la Seguridad Social: Los empleadores pagan una media del 30,6% en cotizaciones sociales, lo cual es inferior en algunos sectores comparado con los Países Bajos.
Ventajas fiscales en la Comunidad Valenciana frente a los Países Bajos
- Impuesto sobre la Renta (IRPF): Los tipos progresivos en la Comunidad Valenciana oscilan entre el 19% y el 47%, frente al 49,5% en los Países Bajos. Existen deducciones adicionales para familias, personas mayores y personas con discapacidad.
- Impuesto sobre el Patrimonio: La Comunidad Valenciana ofrece una exención de hasta 500.000 € por persona. En los Países Bajos, el impuesto sobre el patrimonio se aplica a partir de 57.000 € (datos de 2023).
- Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: Importantes reducciones para familiares en la Comunidad Valenciana; los herederos directos suelen pagar menos del 1%. En los Países Bajos, el impuesto de sucesiones para los hijos puede llegar al 20% y hasta el 40% para personas sin parentesco.
- Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI): Los tipos varían según el municipio en España, pero en la Comunidad Valenciana oscilan entre el 0,4% y el 1,3% del valor catastral. En los Países Bajos, los impuestos municipales sobre la propiedad varían según el municipio.
Cómo convertirse en residente fiscal en España
Para convertirse en residente fiscal, debe seguir varios pasos:
- Permanecer al menos 183 días al año en España y conservar pruebas de su estancia.
- Solicitar un NIE (Número de Identificación de Extranjero), un número de identificación obligatorio para los extranjeros en España.
- Registrarse en la Agencia Tributaria española como residente fiscal.
- Notificar su salida a las autoridades fiscales de su país de origen para evitar la doble imposición.
- Presentar su declaración anual del impuesto sobre la renta en España (IRPF – Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).
Evitar la doble imposición
Los Países Bajos y España tienen un tratado fiscal para evitar la doble imposición sobre sus ingresos. Ciertos tipos de ingresos, como las pensiones o los ingresos por alquiler en los Países Bajos, tributan solo en uno de los dos países. En algunos casos, puede solicitar una deducción fiscal en España por los impuestos ya pagados en los Países Bajos.
Declaración de impuestos y "Modelo 720"
Como residente fiscal español, debe declarar sus ingresos anuales a través de la declaración del IRPF. Además, si posee activos en el extranjero por un valor superior a 50.000 €, debe presentar el Modelo 720, una declaración informativa de sus cuentas bancarias, inversiones y bienes inmuebles en el extranjero.
Conclusión
Mudarse a España ofrece no solo un clima atractivo y una alta calidad de vida, sino también ventajas fiscales. Al convertirse en residente fiscal, puede beneficiarse de impuestos más bajos y de un entorno económico más favorable. Sin embargo, es importante conocer sus obligaciones para evitar sorpresas desagradables.
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